Investigación histórica: holandés delató a Anna Frank por 200 dólares
Mientras se espera que el Instituto Holandés para la Documentación de Guerra entregue los resultados de su propia pesquisa, la escritora Carol Ann Lee ya tiene su principal sospechoso: Tonny Ahlers, un oscuro personaje que durante la II Guerra se ganaba la vida entregando a judíos y que sentía aversión por Otto, el padre de Anna.
Prinsengracht 263 pudo haber sido cualquier dirección de Amsterdam. Una casa de los canales, angosta y profunda, contigua a la Iglesia del Oeste. Pero en ese edificio donde se hallaba la empresa de Otto Frank, se refugiaron ocho judíos durante la II Guerra Mundial y prolongaron ahí su tiempo de espera antes de acabar en los campos de concentración nazis. De ese viaje, el único que sobrevivió fue el padre de Anna.
La historia de Anna Frank es conocida. Su Diario se ha traducido a 55 idiomas y es el más editado después de la Biblia. Lo que hasta ahora no se conoce es el nombre de la persona que los delató y permitió que la Gestapo, la policía secreta alemana, irrumpiera en el anexo ubicado en la parte posterior de la casa, el 4 de agosto de 1944, llevándose a quienes se escondían en el lugar.
La Vida Oculta de Otto Frank, de la escritora inglesa y residente en Amsterdam, Carol Ann Lee, publicado en Holanda el año pasado, dilucida la interrogante sobre quién informó a la Gestapo. Un holandés joven y misterioso llamado Tonny Ahlers habría recibido una recompensa de 40 florines (200 dólares actuales) por persona.
Los sospechosos que antes habían sido señalados eran el cuidador del negocio de Frank, Willem van Maaren y la mujer que hacía la limpieza del lugar, Lena Hartog. Pero la investigadora Carol Ann Lee sostiene que Ahlers reúne las características para ser el delator: la Gestapo lo conocía, era antisemita, sabía dónde estaban escondidos los Frank y tenía una profunda aversión por Otto.
Lee espera que a mediados de febrero el Instituto Holandés para la Documentación de Guerra (NIOD) entregue los resultados de su propia investigación para determinar el nombre del culpable. A diferencia de lo que pasó en 1986, cuando el instituto declaró que era imposible saber quién fue, ahora han sumado un nuevo nombre a la investigación. El NIOD sabía de Ahlers por unas entrevistas de los años sesenta, pero consideraban que era un hombre del que no se sabía si hablaba en serio. A partir del libro de la escritora inglesa lo han reconsiderado. “Quizá no le prestamos suficiente atención”, señala desde Amsterdam, David Barnow, encargado de la investigación.
Lee, quien ya había escrito una biografía sobre Anna Frank llamada Roses from the Earth, dibuja al culpable a partir de cartas halladas en Suiza, en los archivos históricos de La Haya, Holanda, y en los del NIOD. "El primo de Anna, Budy Elias, quien vive en Suiza, me mostró una carta escrita por Otto Frank en 1945 donde defendía a un ex nazi, Tony Ahlers, que en ese momento estaba en prisión y que lo había visitado en abril de 1941. Este había interceptado una carta donde Frank dudaba de la victoria alemana en la guerra y fue a chantajearlo". En los años de la ocupación, que un judío dudase sobre la pericia militar de Alemania era razón suficiente para terminar en prisión.
La carta que Ahlers usó para chantajear a Frank en 1941 fue escrita por un ex empleado de Frank apellidado Jansen e iba dirigida a los militares alemanes. No hay rastros de cómo Ahlers la consiguió.
En los archivos nacionales, la escritora descubre el pasado de Ahlers como colaboracionista de los nazis y otras cartas donde Otto Frank lo defendía en los años posteriores a la guerra. “Frank había comerciado en alguna oportunidad durante la guerra con los alemanes, porque si se negaba le clausuraban el negocio. Ahlers lo sabía y cuando terminó la guerra, Frank debió escribir esta carta para ayudarlo y así evitar que hablara sobre su cooperación con el ejército alemán”. Otto volvió del campo de exterminio Auschwitz con su nacionalidad alemana; era por lo tanto un enemigo y en la Holanda de posguerra eso no era un buen antecedente.
Otra carta que llegó a manos de Lee fue una escrita por Ahlers a un periodista holandés en los años sesenta, donde quedaba claro que éste odiaba a Frank. Manejando estos datos, Carol Lee se plantea las razones que habría tenido Ahlers para delatar a los Frank. “Podría haber sido por dinero, porque Ahlers se encontraba en bancarrota y su forma de sobrevivir era la delación de judíos; por su marcado antisemistismo y, la tercera, porque Otto sabía que Ahlers era miembro del partido nazi y talvez no quería un testigo de sus actividades como colaboracionista cuando se entendía que el fin de la guerra se resolvería en contra de los alemanes”
Tiempo después de publicar su libro, el hermano, el hijo y la hermanastra de Ahlers se acercaron a Lee para decirle que su tesis era cierta. ¿Por qué no hablaron antes? Temían ser tomados por locos. Tonny Ahlers murió el 4 de agosto de 2000, seis semanas antes de que Lee supiera de él, y 56 años después del día en que la Gestapo atravesó el umbral del anexo.
Diario La Tercera
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